El Museo del Viento, museo en construcciónEl Museu del Vent, un museo para alcanzar el viento. El viento como fenómeno meteorológico y el viento como cultura. Un museo para entender el viento de las Tierras del Ebro y los vientos del mundo… Y más allá, para hablar de la libertad y el “movimiento real que anula el estado de cosas presente”. Es por esto que el Museu del Vent está dedicado a la gente-en-movimiento, gente para quien los lugares siempre están en construcción.
Hacia una cultura del vientoEl Museu del Vent es una organización no gubernamental que, radicada en la Aldea –Tierras del Ebro-, se constituyó el 2002 con la voluntad de gestionar el patrimonio cultural asociado al viento.Desde un principio, el Museu del Vent se fijó en el universo de conocimientos y representaciones relacionados con el “viento” en sus diferentes formas de expresión científica, geográfica, popular, literaria y artística. Por este motivo, y con la voluntad de avanzar hacia una cultura del viento, los ámbitos de reflexión inicial del museo giraron alrededor de:• El viento como un HECHO METEOROLÓGICO• La RELACIÓN entre los hombres y el viento• El viento como CULTURA• El MESTRAL (viento del NW) en las Tierras del Ebro
Un museo interdisciplinarioEl Museu del Vent explora un nuevo concepto de museo interdisciplinario, a medio camino entre historia, antropología y geografía, que presta una especial atención a la totalidad de las interacciones que las personas establecen con los entornos que habitan y que se concreta en la experiencia humana de los lugares.Desde un enfoque a medio camino entre la geografía, la antropología y la historia, el Museu del Vent no se limita a entender el viento solo como un fenómeno del tiempo, si no que lo considera como una metáfora presente en muchos ámbitos de culturas de todo el mundo. El viento entendido como metáfora, por ejemplo, de la libertad, de “todo lo sólido que se ha desvanecido en el aire” (Marshall Berman) y también de las cosas que se han movido.«Gente-en-movimiento»Cosas e ideas moviéndose, desvaneciéndose, disipándose… pero también gente. El Museu del Vent parte de la constatación que las personas están más o menos arraigadas al territorio donde viven. Dicho de otra manera, la gente tiene raíces, pero también piernas. En este sentido, las comunidades humanas se han desplazado por el espacio con más o menos intensidad en el tiempo, todo y que seguramente el mundo del siglo XX ha sido el que ha visto el mayor movimiento de personas de la historia de la humanidad (Eric Hobsbawn). Este proceso de “gente-en-movimiento” (como turistas, estudiantes, hombres de negocios, trabajadores inmigrantes o refugiados políticos) se ha acelerado desde finales del siglo pasado. Y nada hace dudar que será uno de los principales retos de nuestro mundo contemporáneo.
Un nuevo mundo en construcciónAnte esta dinámica, el Museu del Vent ha ido fijando progresivamente su centro de interés alrededor de dos tópicos:• El movimiento y disipación de las cosas dentro del espacio; y • El sentido -o no- de pertenencia de la gente a un lugar. Por este mismo motivo, el museo se interesa especialmente en la “gente-en-movimiento”. Es decir, de todas aquellas personas que, de manera voluntaria, condicionada o forzada, han tenido que cambiar o están cambiando –en este mismo instante- sus lugares de residencia.Ante esta realidad, aparecen nuevas preguntas que museo de nuevos tipos como el Museu del Vent buscan dar respuesta: ¿cómo crea la “gente-en-movimiento” su sentido de lugar? ¿Cómo reconstruyen su sentido de familia y pertinencia? ¿Cómo recuerdan los lugares que han dejado?, O incluso, ¿cómo y por qué la gente que comparte un mismo paisaje tiene diferentes vías, a veces opuestas incluso violentamente, para entender su significado? (Barbara Bender)…
Son preguntas sobre el mundo contemporáneo que nos rodea. Preguntas que se refieren a “muchos hombres, a todos los hombres del mundo en la medida que se unen entre ellos en sociedad y trabajan y luchan y mejoran” (Antonio Gramsci). Al fin y al cabo, preguntas que, en el contexto de las Tierras del Ebro, nos hablan de historias y movimientos sociales que se esfuerzan por reconstruir y hacer visible la “razón democrática”, el pasado de la lucha antifranquista que está escondido entre algarrobos y olivos próximos al río.
En síntesis, el Museu del Vent apuesta por un nuevo diálogo entre naturaleza y cultura, entre pasado y presente. Un museo que, por todo esto, no puede dejar de dedicar todo su esfuerzo a “la gente-en-movimiento, para quien los lugares siempre están en construcción”.
Fuente:
http://www.museudelvent.com/espanhol/secciones/el_museu/museu_del_vent.htm